Un Encuentro de Estrellas en la Uta Aymara de Macul
El pasado domingo 26 de enero, la explanada de pueblos originarios de la Uta Aymara de Macul se transformó en un luminoso escenario donde confluyeron cosmovisiones, ritmos ancestrales y sabores autóctonos. El Festival Internacional de Folklore Pewma Antu, un encuentro de las estrellas, convocó a cientos de personas en una celebración que trascendió fronteras y tiempos.
Con un aporte voluntario, la comunidad pudo disfrutar de una jornada llena de magia y tradición. Desde las primeras horas de la mañana, el ambiente se impregnó de la energía de los preparativos. Danzantes ensayaban sus coreografías, artesanos ultimaban detalles de sus creaciones y cocineros preparaban manjares que deleitarían los paladares más exigentes.
Al caer la tarde, el escenario principal se iluminó, dando inicio a una noche inolvidable. Grupos folclóricos de diversas partes del mundo se presentaron, transportando al público a través de ritmos y danzas ancestrales. Los colores vibrantes de sus trajes y la pasión con que interpretaban cada pieza musical contagiaron al público, que no dudó en unirse a la celebración.
La música, alma del festival, fue un hilo conductor que unió a todos los presentes. Desde los sonidos envolventes de la quena y el charango hasta los ritmos contagiosos de la saya y la diablada, cada interpretación era un homenaje a la diversidad cultural de nuestro planeta.
Pero el Festival Pewma Antu no fue solo una muestra de música y danza. También fue un espacio para la reflexión y el diálogo intercultural. Talleres de artesanía, exposiciones de arte y charlas sobre cosmovisión indígena permitieron a los asistentes conocer de cerca las tradiciones y costumbres de los pueblos originarios.
La gastronomía, por su parte, fue una protagonista indiscutible. Los aromas de la comida tradicional se mezclaban con el perfume de las hierbas y las flores, creando una sinfonía para los sentidos. Los asistentes pudieron degustar platos típicos de la cultura aymara y de otras comunidades originarias, como el charque, el mote con huesillo y el api.
En la noche, cuando el cielo se adornó de estrellas, se realizó una ceremonia ancestral en la que se rindió homenaje a la Pachamama, la Madre Tierra. Los participantes, vestidos con trajes típicos, elevaron sus voces en cánticos ancestrales, pidiendo protección y abundancia para todos los seres vivos.
El Festival Pewma Antu fue mucho más que un evento cultural. Fue una experiencia transformadora que permitió a los asistentes conectar con sus raíces, conocer otras culturas y valorar la importancia de preservar las tradiciones ancestrales.







